Leña para el fuego

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Algunas mujeres son (somos) unas cobardes (los hombres también pero hoy toca atacar a la mujeres). Todas, absolutamente todas nos damos cuenta cuando el primer hombre que vemos cuando despertamos por la mañana no es el mismo que se pasó 7 u 8 horas corriendo en nuestros sueños. Peor todavía si no soñamos nada durante la noche. ¿A quién culpamos?

Adoptamos la actitud cobarde – no decimos nada. Y más grave aun –  tampoco hacemos nada. Buscamos posibles motivos para quedarnos, pensamos en el pasado, en los tiempos en los que él lo era todo: el mejor amigo, el vecino, el compañero de piso, el amante.

De esos tiempos solamente quedan los recuerdos. Y posiblemente algunas fotos en las que esa mujer feliz que sale radiante y sonriente es una desconocida total. El hombre que está a su lado tampoco se parece mucho al que está a tu lado en este momento.

Eso pasa porque muchas veces nos enamoramos de una persona antes de que hayamos llegado a conocerla plenamente. Cuando empezamos a ver su verdadera cara ya es demasiado tarde. Entonces, por un tiempo, perdonamos y/o pensamos que podemos cambiar a nuestra pareja y cuando nos damos cuenta de que eso es prácticamente imposible – empezamos a desilusionarnos.

Un día nos molesta la manera en la que viste, luego en la que come, como nos trata y como duerme, el siguiente día nos aburre y luego empezamos a soñar con otra cosa.

Y no digo que siempre pase eso. Hay amores y amores. Hay mujeres que adoran a sus parejas desde el primer momento y para toda la vida. Pero también hay casos en los que de todo ese fuego inicial solamente queda el humo y las cenizas. Cuando pasa esto la mejor actitud es – la sinceridad.

Pero preferimos callar. Los motivos pueden ser muchos: miedo a la soledad, costumbre, los recuerdos de los tiempos hace mucho pasados, hipotecas o en algunos casos hasta los hijos. Menos importan los motivos. Como nos enfrentamos a la situación hace la diferencia.

Dicen que donde hubo fuego, quedan las cenizas. Es cierto. Hay un montón de huellas que se quedan. Pero lo que tuviste tú al principio fue un gran fuego y es esto lo que estás buscando tener de nuevo. Pero difícilmente transformarás esas cenizas en fuego…En todo caso puedes encender uno nuevo.

Y esta vez, vigila que la lluvia y el viento, no te lo vuelva a apagar.

Foto: http://www.loveitsomuch.com/

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6 pensamientos en “Leña para el fuego

    • Sí, así es. A eso me refería precisamente. Solamente tenemos una vida y hay que disfrutarla al máximo. Si alguien ya no nos llena lo suficiente lo suyo es dejarlo y empezar desde cero con otra persona. O hasta solo. Cualquier cosa que nos haga feliz.
      Un beso!

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